Da al Señor lo mejor de ti.

Da al Señor lo mejor de ti.

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El crecimiento que desarrolla cada creyente debe ir acompañado del entender la grandeza de Dios.

crecimiento espiritual - DAVID BELTRAN

En el mundo este concepto no se tiene en cuenta y encontraremos personas que reducen a Dios algunos hasta la mínima expresión.

Comenzaré esta reflexión bíblica con un interrogante: ¿Qué representa Dios para ti? De la respuesta que mane de tu corazón se desprenderá el entender la posición o postura ante él.

Lo que merece Dios de una persona nos debe llevar a pensar que estoy dando YO a Dios. En el Edén se presenta la postura de dos individuos que deciden ofrecer o dar algo a Dios. El uno da de lo que tiene pero el segundo da de entre lo que tiene “Lo Mejor” para su Dios. Lo que aconteció después de presentar sendas ofrendas fue que Dios se AGRADÓ de la manera que utilizó Abel de ofrecer a Dios.

Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda. Génesis 4:3-4

Este mundo se está llenado de personas que ofrecen a Dios, tiempo, dinero, fuerza, talentos, etc. Pero aunque le ofrezcamos a él algo, no tendrá un valor agregado si no es lo mejor de lo podemos dar.

Exactamente este es el punto de la enseñanza. Por ello, el mismo Jesús le afirmó a los discípulos que aunque un “rico” de mucha ofrenda, ante Dios dará mucho más aquel que no teniendo da para el Señor.

Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía. Lucas 21:1-4

¿Qué cosas podemos ofrecer a Dios? Todas las cosas que listamos se deben ofrecer, no para agradar a otro ser humano, sino que debemos hacerlo para agradarlo a Él. Es lamentable cuando encontramos creyentes, con una disposición continua de no ser útiles o serviciales cuando Dios les necesita. Habrá momentos en que realmente estamos ocupados en cuestiones personales, pero, me refiero a los que nunca tienen disposición para ser serviciales al Señor y su iglesia. Otros deben siempre doblarse para poder alcanzar las metas eclesiales.

Ni que hablar cuando toca aportar económicamente, hay quienes nunca tienen, pero para satisfacer lo personal, les vemos malgastar las bendiciones de Dios. Cuando dan algo le parece que cualquier cosa es más que suficiente. Al igual otros deben echarse la carga a cuestas para alcanzar los objetivos como iglesia.

Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata. 2 Samuel 24:24

En cierto lugar los creyentes laboraban la gran mayoría en empresas, y cuando se presentaba una necesidad o trabajo a realizar, por falta de tiempo ellos hacían sus aportes, para que otro con disposición de tiempo pudiese ir; de esta forma la congregación avanzaba; Había en ellos una demostración de identidad, de compromiso con la labor.

Cuando no hay disposición para Dios, es como si le diéramos solo migajas de nosotros y Dios se merecerá de nosotros (por motivo de su salvación y todo lo que nos ha dado) lo mejor.

Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena. Lucas 14.16-24

-David Beltrán

  • Durley Tatiana Mazo Quintero

    Ha sido muy edificador esta palabra. En mi caso por ejemplo, estoy en mil cosas del mundo (estudio, trabajo, cursos adicionales y cosas comunitarias) y me congrego cada 8 o 15 días a eso se le suma que normalmente llego tarde al culto… justo me preguntaba como afrontar esa situación.